2 de diciembre de 2012

¡¡¿PERO QUÉ MIERDA LES PASA A LOS HOMBRES?!!

 Los estereotipos ni gustan ni se corresponden muchas veces con la realidad, pero siempre hay registros de conductas que tienden a repetirse y expandirse sin remedio. Después de tratar con hombres toda mi vida, de que mis mejores amigos fueran chicos y de que mi relación con las mujeres haya sido más bien escasa y muy contada; me veo en la obligación de quejarme de la estupidez tan exagerada que poseen la mayoría de hombres con los que trato o he tratado durante mis veiticuatro años de existencia.

No digo que tengan falta de inteligencia, ni que no sean buenos ingenieros, médicos o filólogos. No pienso que las mujeres sean más listas y que hagan todo mejor que ellos, cada persona tiene sus cualidades y son indifirentes a su sexo. Lo que digo es que todavía tienen un arraigado machismo que parece no terminar nunca. Y ya no sé si es culpa de sus padres por la educación machista que todavía se profiere o si realmente se ha convertido en un componente intrínseco del hombre. 

Ser machista no se trata únicamente de pensar "las mujeres limpian y los hombres trabajan". El hecho de limpiar porque "quiero ayudar a mi mujer" ya es un pensamiento de esas características. Si limpias es porque ensucias igual que todo el mundo y es algo que simplemente debes hacer, no por "echarle una mano a la parienta". Los hombres son incapaces de tratar a una mujer como a un igual, como a otro amigo del grupo. Mis opiniones nunca se han escuchado con el mismo interés que el de un compañero masculino, las ondas de las palabras que pronuncia una mujer se pierden por el camino antes de llegar a los oídos de un hombre. Incluso cuando tus propios amigos hacen planes, siempre hay algún momento en el que deciden pasar una "tarde de hombres". Y tú, la única fémina del grupo, no sólo no puedes ir sino que evidentemente ni siquiera eres avisada. 

¿Pero qué coño les pasa? Llevo toda mi vida pensando que estos tíos son iguales que yo, que son personas con las que puedo hablar de cualquier tema porque no se escandalizan, con las que puedo bromear y hacer comentarios jocosos sin prejuicios, pero aunque ellos sean iguales que tú, lo siento; tú no eres iguales que ellos. Los chistes estúpidos son más graciosos contados por un hombre que por una mujer. Las actividades varoniles son infintamente mejores que las que puede planear una chica. ¡Incluso los comentarios en el twitter son mucho más interesantes si los hace un tío! Me repatea esa soplapollez que dicen con su gran condescendencia para tener al mujerío contento: "las mujeres son mucho más inteligentes que los hombres" o "mi mujer se encarga de esos temas porque es muy capaz, yo desde luego no sabría cómo poner una lavadora". ¡Las mujeres no nacen aprendidas, joder!

Está claro que han cambiado de estrategia, queriendo hacerse pasar por "modernos feministas" se han inventado una nueva forma de intentar ningunearnos, pero en la distancia, desde esas estúpidas frases que las mujeres se creen y se sienten orgullosas de que "sus maridos han cambiado". Pues mis amigos no cambian. Friegan los platos y lavan su ropa, como cualquier persona medianamente normal de este mundo, pero a la hora de hablar con una mujer no la tratan como a un igual. 

No paro de escuchar cómo siguen llamando guarras a las tías que se follan una noche, ¡pero si ella y él hacen exactamente lo mismo el uno con el otro! Y los veo, veo los estereotipos: "quiero a mi novia, pero es que es muy difícil dormir frío todas las noches", y si el otro está felizmente con su novia sin ponerle los cuernos cada dos días es porque "está agarrado por los huevos". Todas estas sandeces son verídicas, aún no entiendo qué les pasa a los hombres.

Y si a alguien se le ocurre pensar que estos trozos de carne son así porque las mujeres se lo permiten, o por alguna otra ocurrencia sin sentido, que se dé cuenta de que cada uno es responsable de sus acciones, y nadie ni nada tiene la culpa del comportamiento del otro. Cada cual actúa en base a sus persona, no a lo que otro permite, hace o deja de hacer.

Este post no es para que nadie se sienta aludido, ofendido o sienta dañada su persona, es una observación que llevo haciendo durante años. Es mi experiencia y, en serio, estoy hasta las narices.

26 de noviembre de 2012

SE NOS OLVIDÓ EL AMOR

Trato de encontrarte más allá de eso que todos pueden ver. Trato de equilibrar la balanza cuando la justicia no recuerda sus obligaciones y no busca todas las razones posibles, pero no puedo evitar que los intentos resulten fallidos una y otra vez.

Sé cuál es mi misión en el Mundo, y me encantaría que llegara el momento en el que pudiese desarrollarla. Quisiera poder hacer ver y entender las formas que desconocemos, y que parece queramos permanecer ciegos por siempre, pero la mente es difícil de domar y vivir entre placeres demasiado cómodo. ¿Cuándo nos olvidamos de amar? ¿Cuándo enterramos las ganas de abrazarnos y regalar el alma?

La sensibilidad se vuelve complicada de encontrar, la guardamos no sé dónde con no sé qué intención, y coexistimos dejando de sentir aceptando las reglas del juego sin cuestionarnos su naturaleza. Y a veces también a mí me cuesta hacerlo, porque resulta tan sencillo vivir de esta manera, donde todo carece de sentido... Donde los olores no son más que eso y los sentimientos se desquician cuando anteponemos nuestro orgullo a ellos, y entonces nos preguntamos por qué nuestro cuerpo se encuentra mal o por qué el estrés se apodera de nosotros. Bastaría con aceptar lo que somos, bastaría con darnos cuenta de que nada de esto por lo que sufrimos es para tanto, y que no podemos basar nuestro presente en nuestro futuro, éste simplemente no existe.

Siempre somos conscientes de qué nos ocurre. Siempre sabemos por qué nuestro comportamiento ha sido de aquélla manera, pero pocas veces somos capaces de percibirlo y aceptarlo. ¿Y si no queremos darnos cuenta de nosotros mismos como vamos a conseguirlo con los demás? Si hemos aparcado la sensibilidad hacia nosotros, si no nos queremos sin orgullo, sin prejucios, si no paramos de decirnos cómo debemos ser, dime, ¿cómo podemos hacerlo con nuestra pareja, con nuestros padres, con los vecinos o con los que mueren de hambre a nuestras espaldas? ¿Por qué no nos afecta lo que no tiene que ver con nosotros? ¿realmente eres tan importante? ¿Es tan imprescindible tu existencia y tu bienestar como para que lo del prójimo valga menos?

No dejo de hacerme preguntas, no paro de mirar a mi alrededor y ver cómo la inconsciencia se apodera de todas y cada una de las personas que me rodean, y de mí tampoco puedo decir lo contrario. Quizás esto vaya a convertirse en un llamamiento a la desesperación. En un espacio para intentar despertar, para intentar que armonicemos nuestras vidas y que resurja por fin el amor. El amor puro. El amor de la unidad y del todo, más allá de singularidades e individualidades que continuamente nos desvian y, de una u otra forma, nos provocan ese sufrimiento del que nunca nos hacemos responsables.


25 de noviembre de 2012

EL MUNDO NO ES SUFICIENTE

 Mientras las rosas se marchitan y las hojas caen dibujando su delicada trayectoria con el viento, las vidas se mantienen en su caótico orden. Los trazos de mis dibujos reflejan la delicadeza o la furia que me agita, y mi caligrafía el nivel de control que poseo sobre mí.

Y aunque a veces siento que la nada es suficiente, hay días que ni siquiera el Mundo satisface mis deseos. Hay días que me vuelvo exigente sin remedio. ¿Y qué hacemos cuando lo tenemos todo y nada nos basta? Cuando tus sentimientos se vuelven desconocidos y te desprendes por completo de la realidad que imaginas. Cuando inventas buenas o malas acciones para justificar tus actos o los suyos. ¡Qué fácil resulta acabar con lo objetivo cuando son tus percepciones las que dan existencia a tu realidad!

26 de octubre de 2012

¿DE QUÉ HABLAMOS?


Me resulta extraña esta sensación, cuando siento la necesidad de escribir pero las palabras no son capaces de fluir en mi cerebro y no me surje un tema concreto a desarrollar. A veces me pregunto para qué narices publico todas estas reflexiones o sentimientos que tengo, si en realidad escribo para mí misma, pero por otra parte sé que mis lectores los puedo contar con los dedos de una mano, lo que, en cierto modo, no me produce gran satisfacción. Supongo que nos consideramos lo suficientemente importantes como para que siempre haya alguien dispuesto a leer sobre lo que piensas, menuda estupidez.

Sin embargo, ¿cómo no voy a escribir? si me resulta más fácil que hablar. Si a la hora de ordenar mis pensamientos todo se va colocando en su sitio de manera natural y sencilla, porque nunca tratas de convencer a nadie, no pueden rebatirte ni tampoco interrumpir tus ideas. Y eso favorece a que los pensamientos vayan tomando forma e incluso transformándose mientras escribes. No digo que no me guste discutir, ¡me encanta! pero normalmente lo que conseguimos con eso es realizar valoraciones y juicios sobre los pensamientos ajenos, hay que estar muy atento para que eso no suceda.

Además, últimamente las conversaciones no son existenciales, sino políticas; y aunque en realidad sé que cada uno no es capaz de elegir sobre eso, porque existen un sin fin de condicionantes a la hora de declinarse hacia uno u otro lado, no puedo evitar sentir que el otro se equivoca cuando nuestras posiciones son absolutamente lejanas; supongo que es algo que forma parte de nuestro ego. Y, aunque no lo parezca, cuando estoy en un encendido debate sobre el tema, ya me aburre. Me canso de contar todas las veces las mismas cosas y de exponer los mismos argumentos. El que no sepa lo que está ocurriendo es porque no quiere. Que pongan el telediario, el periódico, la radio o cualquier cosa que les ayude a saber en qué mundo están viviendo, porque la mayoría de la gente con la que se discute sobre política no es que sepa qué está ocurriendo, qué ha hecho un partido u otro, qué les parece bien o mal, sino que no sé debido a qué, hace muchos años que tienen una idea en la cabeza, y da igual lo que ocurra que ahí se mantiene. Viva la capacidad crítica.

Entonces, así estamos. Supongo que es un tema recurrido porque a veces me cuesta un poco que me resulten interesantes las conversaciones que comunmente tiene la gente. Hace tiempo que me dejó de gustar hablar de ropa (aunque no sé si algún día me gustó) y con los cotilleos me pierdo porque a la mitad de los protagonistas no los conozco. Siempre está bien encontrar a alguien que sea capaz de hablarte de su vida sin que resulte pedante, pero pocas veces ocurre. También es difícil que todo el mundo comprenda mi humor incisivo, aunque trato de aclarar que sólo es eso: humor.

Aquí en Bolonia, por lo general la gente resulta agradable y transmiten buena sensación, supongo que también el hecho de hacer un esfuerzo por entenderse implica que tengas que prestar más atención no sólo a las palabras del otro, sino a todos sus gestos. Quizás eso de alguna forma favorezca la relación, porque no puedes empezar a oír palabras unas detrás de otras sin prestarles atención, como me pasa en múltiples ocasiones con el único idioma que conozco realmente bien.

A ver qué nos encontramos esta noche de viernes, 

¡Saludos a mis pocos lectores! ;)

15 de octubre de 2012

GRACIAS POR LA CONDESCENDENCIA Y OFRECERNOS LA ESCLAVITUD COMO ALTERNATIVA

Sí, la estamos perdiendo. Tengo la fuerza para afirmarlo pero no la convicción para creerlo; aunque las evidencias lo ratifiquen una y otra vez ante mi perplejidad absoluta. El marco que recuadra la situación que nos acontece no deja lugar a dudas de la crueldad con la que trabajamos las personas; si es que es así como podemos llamarnos.

Estamos perdiendo la igualdad en la que se basa nuestra existencia. Más que perdiendo, abandonando, porque en ciertos momentos siempre reaparece una pequeña esencia de la misma. Quizás nunca nos hemos planteado seriamente qué significa en realidad que todos somos iguales. Quizás debamos leer una y otra vez las palabras de Martín Luther King para ver si así a lo mejor conseguimos darnos cuenta. En algunas ocasiones, desde las clases medias o altas se escucha decir: "nos puede pasar a todos, nadie es mejor que nadie" o "todos los hombres somos iguales"; pero siempre desde la distancia, creyendo realmente que a ti no te puede pasar y que lo que tú crees que has conseguido en tu vida es porque realmente te lo has ganado por tu esfuerzo y tesón. Aunque es curioso que cuando nos ocurren cosas que no entran dentro de nuestro catálogo de "buena vida" nunca pensamos que nosotros seamos los responsables.

A la vez que alimentamos el convencimiento de que si tenemos una gran casa o un muy buen puesto de trabajo es porque somos más inteligentes, hemos trabajado, estudiado o esforzado más que otro; damos por hecho que aquél que tiene que trabajar doce horas al día por ochocientos euros (partiendo de la base de que tiene trabajo, que tal cual están las cosas es un logro por sí mismo) no ha conseguido nada mejor porque no se lo ha currado lo suficiente. ¿En serio?

¿Realmente crees que todo lo bueno que consideras que tienes en tu vida es fruto de tu sacrificio y no influye ningún otro factor, y que además, el que está en una posición socialmente desfavorable ante la tuya es porque no ha puesto empeño por conseguir algo mejor?

Para no irme lejos, voy a poner como ejemplo mi actual situación. Vivo acomodadamente, me mantienen mis padres que, sin dejarme ser una chica caprichosa, siempre me han dado todo y más de lo que realmente he necesitado. Me han educado mirando hacia el contexto universitario, poniendo todas sus expectativas en mis capacidades, aceptando mis errores y dándome mil oportunidades para que en un futuro pueda terminar la carrera que he empezado. Sería una estupidez por mi parte que en dentro de un tiempo dijera que tengo estudios universitarios gracias a mi trabajo y esfuerzo. No: tengo estudios universitarios porque el entorno en el que me he desarrollado me ha llevado a ello y ha sido capaz de pulirme para que así sea. 

Las personas que no son capaces de labrarse un futuro socialmente bien visto y aceptado no es porque no quieran hacerlo, ni porque no tengan las facultades, el tesón o la inteligencia para ello. Es porque su contexto no se lo ha permitido. Porque todos los logros de nuestra vida se basan en situaciones que no tienen nada que ver con tus capacidades ni con tus características personales. Todo depende del marco en el que te encuentres. Todo depende de si tus padres saben lidiar con tu carácter o no han podido con el adolescente rebelde, de si tuvieron medios suficientes para lanzarte al mercado con un título universitario o de si estaban o no en buenas facultades para poder educarte como persona.

Así que no se puede frivolizar diciendo "todos somos iguales"; porque el que se encuentra en el umbral de la pobreza, como miles de familias en España, ve que ante los ojos de cualquier Gobierno ellos no son iguales. Ellos no tienen privilegios económicos, ni sociales, ni administrativos. Y además, debemos aceptar cómo millones de personas viven en el mundo esclavizados por las grandes multinacionales, con esos contratos basura donde trabajas todo el día por una miseria, donde vives con la incertidumbre de que en cualquier momento te pueden echar sin explicación (y muchísimo menos indemnización), simplemente porque "al menos esas personas tienen trabajo". ¿A eso nos ha conducido el capitalismo, el afán por el crecimiento? ¿Quién ha crecido, nada más que los banqueros, los políticos y las multinacionales?

Aún con este asqueroso desarrollo de la historia, por la cual vamos haciendo y deshaciendo estupideces constantemente, siempre existe algún momento en el que aflora el verdadero sentimiento de igualdad. Un momento en el que nadie juzga al prójimo por su estatus social o por su raza; y es justo entonces cuando esta sensación brota y resurje en cualquier persona de forma involuntaria: la simple presencia de un recién nacido. Nadie es capaz de someter a juicio a un bebé, da igual su procedencia o la pobreza de sus padres. Todo el mundo es capaz de amarlo por su mera existencia, por su fragilidad y por la paz que ofrece gratuitamente. 

Es ahí donde se demuestra que todos somos iguales, es entonces cuando podemos entender que lo que en el futuro le ocurra a ese bebé será fruto únicamente de un cúmulo de circunstancias, y que todos y cada uno de nosotros vivimos en base a las nuestras. Entonces, ¿por qué no aprovechar ese sentimiento de igual para trasladarlo a todos los momentos de nuestra vida? ¿por qué empeñarnos siempre en la pelea con el otro?

Me encantaría mandar una gran respuesta de unidad a todos esos grandes magnates y a la clase política que una y otra vez intenta aprovecharse de la mala situación que sufren sus iguales. A esos que no se dan cuenta que hacen daño indiscriminadamente con sus falacias y sus atropellos. No se trata de que tengamos que aceptar SU realidad, sino de darnos cuenta de CUAL ES la realidad de nuestra existencia. Y podemos dar por hecho que sus cimientos no tienen nada que ver con esta situación a la que quieren conducirnos, estamos viviendo en un escenario que han provocado ellos porque es a ellos a quienes les interesa. ¿Dónde está la democracia? ¿Dónde está el poder de decisión del pueblo? Necesitamos un sistema que nos garantice que lo que hemos elegido electoralmente se va a llevar a cabo, necesitamos gente que realmente crea que todos somos iguales y que todos tenemos derecho a las mismas oportunidades, independientemente del contexto de nuestra vida.

A veces tengo la sensación de que es cierto en lo que siempre me insiste mi padre: "no muestres tus convicciones políticas, nunca se sabe si esto puede dar una vuelta". Y ahora siento que esa vuelta se está dando, y que bajo el falso nombre de democracia hacen con nosotros todo lo que les apetece. Nos cuentan que tenemos libertad de expresión, que podemos alcanzar el sueño que tengamos, pero todo aquél que dice alguna verdad que no está dentro de lo que algunos quieren oír, es retirado sutilmente de su cargo. Hemos empezado diciendo "si no fuera por esos contratos basura, esa gente no tendría trabajo". Dentro de poco, cuando alguien comience a incomodar por sus ideas quizás tengamos que decir "al menos sólo lo han despedido".

8 de septiembre de 2012

¡AUNQUE TAMBIÉN PUEDES SALIR A HACER DEPORTE!


 Una bola de conocimientos que rebota una y otra vez contra las páredes del cráneo es lo que siento cuando estudiando mi cerebro se colapsa. A partir de entonces, el estrés se apodera de tu mente y ésta no permite que tu cuerpo funcione con normalidad. Soy incapaz de dormir a pesar del gran cansancio, y el simple hecho de mantener una conversación mínimamente fluida resulta imposible. En ésos momentos es cuando me doy cuenta de lo bien que me sienta la MTV. 

Lo que durante un tiempo fue un canal dedicado a la cultura musical, ahora se ha pasado a los realities y programas estúpidos, de esos en los que no tienes que estar atento, no ocurre nada interesante y de los cuales no vas a obtener ningún beneficio aparente. Pero en esos momentos en los que tu cerebro no da más de sí, nada mejor que un montón de sandeces a las que no tienes que prestar atención, algo que distraiga a tu cerebro sin hacerle pensar. 

La "telerealidad" que todo el mundo califica de mierda, cosa que no discuto, a los cotillas observadores del comportamiento ajeno nos ofrece una ventanita de la tentación, en la que caigo una y otra vez. No tengo ningún interés por conocer lo que le pasa a las personas en el sentido del cotilleo común (nunca sé quién se lió con quién, quién se peleó o cual, ni siquiera conozco el nombre de la mayoría de las personas con las que he hablado en mi vida), pero me encanta analizar cómo se comportan. Sin saber quienes son o lo que dicen, sólo ver la forma en la que caminan, gesticulan, se mueven. Adivinar sus estados de ánimo y sus conversaciones sólo con el comportamiento. Ojalá estuviera en mi poder una maquinita con la que paralizarlo todo para salir a la calle y poder acercarme a la gente y analizar todos y cada unos de los detalles y expresiones.

Uno de los edificios frente al que yo vivía en Santander estaba lleno de historias que me encantaba seguir y de paso inventar. En el último piso de ése edificio podía ver a un hombre que pasaba bastante de los treinta y que iba todo el día desvestido de cintura para arriba (lo demás no lo podía ver, aunque yo siempre suponía que iba desvestido, sin más). Al tipo le encantaba comer latas de conservas desnudo y de pie, enfrente de la encimera de la cocina. Siempre que estaba frente a la ventana echaba un vistazo a ver si lo veía pululando por ahí, era gracioso observarlo. Pues con este tipo de programas me ocurre lo mismo. Quizás sean estúpidos, pero entretienen.

¡Qué sería de nosotros si todo el rato tuvieramos que estar viendo y haciendo cosas intelectualmente interesantes! Siento a las estupideces lo suficientemente importantes como para dedicarles un cierto tiempo en nuestras vidas. Distraen, evaden y consiguen que tu cerebro te de un poco de tregua cuando se encuentra empeñado en no dejarte en paz.

16 de agosto de 2012

QUEDA MENOS DE DIEZ AÑOS, ¿LUEGO QUÉ?


Tal y como nos hemos criado y crecido, el entendimiento occidentalizado que tenemos sobre la forma de vivir nos ciega y nos encierra en actuaciones que cada vez que analizo con cierta distancia, me parecen más absurdas. No tengo la menor idea de cómo se organizan los residuos en el resto de España, ni siquiera en el resto de islas, pero aquí, en Tenerife, los montones de basura se llevan al P.I.R.S.; un lugar donde se preparan los residuos para luego trasladarlos (pagando para poder depositarlos, evidentemente) a donde realmente se acumula toda la porquería que generamos a lo largo de nuestra vida. 

Se trata de una especie de pirámide de mierda que se va tapando en cada tongada con algo que parece tierra, y se confunde perfectamente con el paisaje. Desde el verano del pasado año a este, la pirámide ha crecido vertiginosamente y ya cada vez falta menos para que llegue a la cúspide. Según lo publicado en la página web del Municipio de Arona, en menos de una década se va a producir el colapso de este vertedero. No sé qué harán entonces para resolverlo. Tenerife debería poseer un plan ambiental más solido y considerado con el entorno, con plantas de reciclaje, porque realmente la mierda nos come. Pero no se trata únicamente de lo que el P.I.R.S. absorbe, sino de todos los trastos inútiles que vamos amontonando en nuestras casas. Somos dueños de pequeños basusreros que en el futuro son vaciados y trasladados al lugar de la basura común. He dejado de ver objetos para pasar a ver basura.

Quizás creemos que necesitamos todas estas cosas, quizás tenemos la idea de que es necesario vivir en una casa bien decorada, o que los alimentos vengan envasados en plástico hasta un nivel que traspasa los límites (de verdad, no hace falta que dentro de un paquetito de té, cada porción venga también cubierta por una funda de plástico!, y es sólo uno de múltiples ejemplos...). Cuando veo a gente comprar muebles, no puedo dejar de pensar que dentro de un tiempo querrán volver a cambiarlos y todo ello terminará en el vertedero de la isla, en lugar de encontrar una manera cómoda para reciclar y renovar al mismo tiempo. Y lo hacemos con todo continuamente.

Puede parecer inusual, estúpido o sin sentido, pero estoy convencida de que, no sólo no nos hacen falta todos los objetos que poseemos, sino que con un lugar donde poder sembrar y un techo donde dormir calentito nos basta para vivir y ser felices. Sin necesidad de preocuparse por la economía, por dar la talla, por el trabajo, por la presión social. Sólo vivir con quien quieres y, por fin, ser feliz. Podríamos volver a tomar contacto con la tierra, de manera natural y limpia. Realmente no encuentro la necesidad que existe de crear un objeto con el cual puedas conseguir otros, el valor que se le ha dado a la ropa, a la electrónica, al dinero mismo... en este momento se escapa de toda lógica vital.

Seguramente vivir de esa manera ahora se consideraría volver atrás, malvivir, pasar trabajos innecesarios. Si tantos placeres proporciona esta tipo de vida, si es tan buena y tan satisfactoria como para que otras culturas quieran imitarla, ¿Por qué entonces existe tanta infelicidad? ¿Por qué no somos capaces de apreciar todo lo bueno de lo que que se supone gozamos? Ser feliz no puede tener nada que ver con esta forma de actuar que nos hemos inventado, ni con este régimen social, sólo con nuestra propia paz y la del entorno que nos rodea.

11 de julio de 2012

EL ESTADO COMO EMPRESA

A continuación expongo una comparativa para entender, desde mi punto de vista, cómo debería funcionar el Estado para que, como entidad empresarial, fuera rentable.

1. INTRODUCCIÓN
 
Conceptos como la igualdad o la democracia nacieron hace miles de años en la Antigua Grecia, y a lo largo de la historia estos conceptos han ido ganando o perdiendo importancia según la época y los gobernantes. Desde la aparición de La República en Roma, donde se creó la primera codificación de las leyes, la destrucción de los logros romanos por el pueblo Vikingo, pasando por los Señoríos Feudales, donde imperaba la ley demás fuerte, hasta la imitación del modelo de Justiniano de la época romana por Napoleón Bonaparte, parece que en algunas partes del mundo se sigue funcionando con estos conceptos de libertad, igualdad o democracia.
 
2. EL ESTADO COMO EMPRESA
 
Según la Real Academia Española una empresa se define como:

 
1. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.
2. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos. 

3. Lugar en que se realizan estas actividades. 

De forma que una empresa no es más que una manera de obtener beneficios a través de diferentes actividades teniendo un lugar donde desarrollarlas. Y justamente esto lo podemos asimilar al objetivo que tiene un Estado. No existe empresa mayor ni más completa que la propia de un país, y para que las empresas individuales que coexisten en él salgan a flote, funcionen y sean perdurables en el tiempo, resulta de primordial necesidad que el país, como entidad empresarial, funcione. Tenga empleados, ofrezca trabajo y todo ello resulte rentable. 

En teoría, actualmente, la Unión Europea debería funcionar como una unión entre empresas, que, mediante una serie de acuerdos, trabajasen en común y cooperasen entre sí para obtener resultados a la alza en sus cuentas. Para que un Estado prospere, lo más básico y esencial radica en su estructura social y el buen funcionamiento del Estado de Derecho. Sin embargo, es tiempo de plantear preguntas y realizar hipótesis: Quizás la situación que se vive actualmente sea el resultado de una mala visión. Quizás se ha desvirtuado y manipulado la forma de enfocar un Estado de Derecho, y debamos plantearnos fórmulas alternativas de convivencia, sacar de los cajones los conceptos que nacieron en la Antigua Grecia y que durante tanto tiempo hemos ido guardando, hasta olvidarlos por completo, para conseguir que esta gran empresa, globalizada y profundamente capitalizada, emerja del estado de recesión en el que se encuentra.
 
3. GESTIÓN DE LA EMPRESA: GOBIERNO
 
Para facilitar la productividad del Estado, resulta imprescindible que el cerebro de la empresa esté compuesto por personal competente, con cualificación y aptitudes para desarrollar su trabajo, además de factores personales como responsabilidad, empatía con el trabajador, sentido de la justicia... Una empresa no sólo debe ser rentable, sino que además debe invertir en rentabilidad. Tratar mal a los trabajadores, no ser respetuoso con el medio en el que se desarrolla, anteponer proyectos individuales a los globales de la sociedad o dar la máxima importancia únicamente al beneficio, son agentes que conducen a una mala gestión y una escasa capacidad moral, que derivará en malos resultados. 


No es posible hacer variaciones desde el punto de vista puramente económico, sino atendiendo a las necesidades de cada sector y asegurando cuál es el funcionamiento del sistema, sin perder nunca de vista que estamos ante una Empresa de gran envergadura con grandes proyectos y de la cual dependen millones de personas. Un político debería tratar la gestión del país para el que trabaja como si fuera su propia empresa y los resultados del mismo fueran sus propias ganancias, no basándose en un sueldo individual que cobrará independientemente de cuáles sean los resultados de su mandato. 

En cualquier empresa si un directivo despilfarra, malgasta o malversa dinero de la compañía su destitución es inmediata y con absoluta decisión, al igual que se despiden a trabajadores de menor rango que resulten incompetentes o lleven a cabo alguna actividad ilegal. De manera que el hecho de que los políticos no se vean abocados a ninguna consecuencia si sus acciones no resultan beneficiosas supone, de alguna forma, que no sientan una conexión directa con la empresa que gestionan y que los resultados, como a nivel personal no les afectan, no les supongan una motivación para sacar adelante unos proyectos globales sanos y equitativos. 

Para el éxito de la empresa, esto supone una lacra que debemos ser capaces de eliminar, y para ello es necesario una renovación sociocultural y entender que no todo el mundo debe ser político, porque para desempeñar esta función no sólo se ha de estar instruido en conocimientos, sino además tener valores de honestidad y trabajar realmente para el Estado, sin beneficiarse más allá de lo que corresponde.
 
4. ¿CÓMO ELEGIMOS QUIÉN DIRIGE NUESTRA EMPRESA?
 
La forma de gobierno es algo que viene variando con el transcurso de los años. Haciendo referencia a la época de los griegos, primero Platón y después Aristóteles, hicieron una clasificación en tres maneras diferentes de gobernar:

 
La monarquía es aquélla en la que el gobierno es unitario, en la aristocracia Platón dice que gobiernan los mejores, mientras que Aristóteles dice que gobiernan "los menos" y por último
la democracia, que para Platón supone el gobierno de la multitud y para Aristóteles el de "los más". Este concepto es un poco más amplio: 


Existe democracia directa, si es el pueblo quien toma directamente las decisiones, mientras que será indirecta o representativa cuando éstas las toman personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. En la democracia participativa se facilita a los ciudadanos capacidad para asociarse y organizarse de manera que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. 

Actualmente, el proceso electoral para elegir a los representantes democráticamente funciona de maneras diferentes según en qué países. En Francia, por ejemplo, se hace una primera votación y otra posterior en la que se elige a los dos partidos políticos más votados. En España sólo hay una vuelta y en función de los escaños obtenidos, gobernarán unos u otros. 

Según Aristóteles, las formas de gobierno pueden verse viciadas cuando los mandatarios se corrompen, de manera que la monarquía se convierte en dictadura y la democracia en demagogia. Tal y como funciona hoy el mundo, parece probable que este último caso esté presente en gran parte de las democracias de muchos países. ¿Tiene el pueblo recursos suficientes para intervenir en las decisiones del país en el que vive? ¿Se tiene en cuenta la importantísima labor de estos trabajadores en esa gran empresa que representa un Estado?

Para que un país pueda formar parte de la Unión Europea, aparte de tener en cuenta aspectos económicos, se considera imprescindible que la forma de gobierno de este país sea la democracia. Como ciudadana, he de expresar mi enorme desacuerdo en la forma de "tener en cuenta al pueblo": La única manera que tenemos para expresarnos parecen ser las urnas, y una vez que los resultados hablan, los que gestionan el dinero que tantos aportamos para que nuestra Gran Empresa se mantenga a flote se ven con el derecho suficiente para tomar decisiones a su antojo, obviando, incluso, las promesas que hicieron durante la campaña. El derecho a huelga o a manifestación, se mantiene simplemente como eso, y los representantes hacen caso omiso a las peticiones del pueblo, dan por hecho que con el resultado electoral tienen carta blanca para hacer lo que pretendan. Las cuestiones son varias: ¿Puede cualquier persona formar parte de un partido político? ¿Es fácil presentar una candidatura a la presidencia de un país? ¿Existe una representación parlamentaria real de los ciudadanos? En consecuencia: ¿vivimos realmente una democracia? 

Los políticos, directivos de esta gran empresa, son elegidos por los ciudadanos, pero nadie les exige que deban tener una carrera en concreto o conocimientos en el campo sobre el que van a trabajar. Si elegimos a un partido político para que nos represente, deberíamos poder exigir qué cualidades deben tener los directivos de nuestra empresa para manejarla. Un Ministro de Fomento debería estar titulado en Ingeniería Civil, al igual que el Ministro de Sanidad haberse instruido en Medicina; porque aquél que haya estudiado y trabajado en su campo, es quien mejor conoce los cambios y mejoras que han de realizarse.
 
La teoría dice que vivimos en un Estado de Derecho, que participamos en una democracia, que se tiene en cuenta a los ciudadanos. ¿Se corresponde con la práctica? Quizás lo cierto sea que nos hayamos vuelto esclavos del Estado de Derecho, para el cual nos formamos, organizamos y trabajamos, en el que nuestra riqueza supondrá la suya, pero donde no podemos participar activa ni directamente.
 
5. CIUDADANOS
 
Cada trabajador es parte necesaria y esencial del engranaje de una empresa. Los resultados de su trabajo dependerán en gran medida de la motivación, de la estabilidad o de la presión a la que estén sometidos. Es importante que el trabajador se sienta identificado con la empresa a la que pertenece, para que su esfuerzo sea mayor y que cada crecimiento de la misma suponga un logro para él. Como se ha citado anteriormente, es de vital importancia un cambio sociocultural para que entre todos, ciudadanos y políticos, seamos capaces de poner en marcha el plan que nos conduzca hacia el crecimiento. Los ciudadanos se encuentran enclaustrados en sus propios problemas y en sus metas individuales, y, en general, no son conscientes de que sus acciones podrían repercutir de forma directa en las decisiones que posteriormente tomaran los políticos. Crecemos con la idea de que ya todo está establecido e inventado, que el funcionamiento del mundo, de la humanidad, del país o incluso del pueblo en el que vivimos no puede modificarse, y coexistimos en el mundo de la conformidad; como si nada tuviera que ver con nosotros. Como si el Estado del Bienestar se fuera a mantener eternamente, pasara lo que pasara.

 
La generación a la que, en este caso, pertenezco, parece estar registrada en el no actuar, en el consentir todo lo que quieran hacer los que están en la cúpula de la empresa a la que pertenecemos; y a veces no nos damos cuenta de todo lo que se ha luchado, no sólo durante un par de generaciones anteriores, sino a lo largo de toda la historia, para conseguir formar el mundo en el que ahora nosotros vivimos. 


Resulta complicado que una mayoría sienta interés por lo que ocurre hasta que no vean cómo les afecta personalmente, y por ello es básico que este tipo de educación se introduzca en la enseñanza. Si desde pequeños creciéramos con estas nociones, si cada día en el colegio los niños pudieran debatir sobre cuestiones como la democracia, la situación que vive su país, el mundo... Si se lograse inculcar un sentimiento de responsabilidad y se invirtiera en ello, el futuro de la Empresa sería mucho más favorecedor. Para nada nos interesa cultivar a las personas en la ignorancia, porque eso sólo lleva al mal hacer de las cosas. 

A mayor participación, mejores resultados. Y esto también está en manos de los gerentes de la Empresa, a los que a veces parece que resulte mejor que las personas no caminemos por la trayectoria del aprendizaje moral. Invertir en enseñanza, es invertir en futuro, crear expectativas, curiosidades, críticas, competitividad. La combinación perfecta para generar discusiones y debates, que, como nos enseñaron los griegos, es la mejor forma de sacar conclusiones y consensos.
 
6. DÉFICIT: LA EMPRESA TIENE PERDIDAS ¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO MAL?
 
Si los ingresos que recibe tu empresa son menores que el capital que invierte, significa que sufre déficit. Cuando se llega a esta situación, es necesario buscar alternativas que transformen este resultado, y lo principal sea, quizás, la reducción de gastos. Esta reducción puede llevarse a cabo de diferentes maneras, pero debe tenerse en cuenta que esto generará cambios importantes a la hora de crear un producto. Por ejemplo, no es lo mismo optar por ahorrar en personal (despidos) que hacerlo en el proceso de fabricación, intermediarios o transporte. 


La dificultad está en que tu empresa debe seguir desempeñando su labor partiendo de menos dinero, y eso supone directamente una modificación en cómo se estaban haciendo las cosas hasta ahora. Sin embargo, aunque haya cambios en la forma de producción, el valor del producto final debe conservar su funcionalidad. Si recortas en los valores esenciales que conforman tu producto, a medio y largo plazo esto supondrá una devaluación progresiva de tu empresa. Si en una obra decides ahorrar en materiales como el hormigón, es posible que la cantidad ahorrada afecte directamente a la estabilidad de la estructura, lo que supone un riesgo que no deberías correr. 

La situación en la que actualmente se encuentra el Estado de España es el resultado de lo que se acaba de ilustrar. Gastar por encima de lo que se ingresa encierra un peligro que debería tenerse en cuenta antes de llevar a cabo cualquier acción que incluya una inversión. Los gobiernos de Europa apuestan por la austeridad y el recorte, y exigen la reducción a corto plazo de la deuda de los países que la forman. Resulta evidente que es necesario ahorrar, pero ¿se puede ahorrar en todo? Recortar en educación es como si una fábrica de coches no pusiera algunas piezas en su vehículo: en un periodo de tiempo éste se estropearía. 

En cuanto a la calidad de trabajo de los empleados de una empresa, hay que tener en cuenta que es algo en lo que no se debería recortar, y si fuera necesario, hacerlo de la forma de menor repercusión posible. Si en un Estado reduces la cantidad de profesores y aumentas el número de alumnos por aula generas una peor enseñanza. Aumentar las tasas de las Universidades y reducir las becas supone que sólo cierta clase de gente pueda acceder a ella. Recortar en sanidad deriva en que la calidad de vida de las personas que forman parte de un país deban gastar más para invertir en lo más importante, lo que conlleva a que el resto de sus actividades disminuyan. 

Una empresa nunca debería recortar en la calidad de trabajo de sus empleados ni en el aprendizaje que requieren para ser más competentes, porque entonces será la empresa quien se vea afectada por la ineficacia o los problemas de salud de sus propios empleados.
 
Para que las medidas adoptadas funcionen realmente, han de hacerse mirando cada caso detenida e individualmente, no aplicando una regla general que afectará de forma indiscriminada a todos por igual, sin tener en cuenta factores familiares, sociales o económicos. Para que el resultado sea óptimo hay que realizar mayores y mejores estudios de la situación.
 
7. CONCLUSIONES
 
Al igual que el Estado de Derecho cumple con la teoría pero es complicado llevarlo en su totalidad a la práctica, lo que se ha expuesto en este análisis también supone una tarea difícil de plasmar en la realidad a la que pertenecemos. Siempre hay obstáculos que atravesar y barreras que saltar, pero son esos momentos los que sirven para darse cuenta de que las cosas no han ido por buen camino. 


El Estado funciona como una potente empresa, y como tal hay que tratarlo, de forma objetiva y contando, por supuesto, con todos aquellos que la componen. Teniendo los derechos y obligaciones de cada cual siempre presentes, para que el mundo cada vez se convierta en un lugar un poco más justo. 

Es necesaria una reforma, pero no sólo económica. Debe ser una reforma de nuestro entendimiento de la sociedad, del mundo, del funcionamiento de cada una de las cosas que nos rodea. Es complejo hablar de igualdad, cuando en función del dinero y de las amistades que tengas recibes un trato u otro en esta sociedad. Donde si eres político tienes una cantidad de privilegios que cualquier otro trabajador nunca las tendrá, independientemente de cómo realice su trabajo. Las palabras se las lleva el viento, y hay que demostrar la valía con acciones y decisión.
 
Quiero hacer mención a las palabras de Martin Luther King, porque muchos aún seguimos soñando, y tenemos cada vez más esperanzas de que , por fin, su sueño se haga realidad:

 
"Yo tuve un sueño. Soñé que un día en las rojas colinas de Grecia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de sus amos se sentaban juntos en mesa de hermandad. Soñé que un día mis cuatro hijos negros no eran juzgados por el color negro de su piel, sino por el contenido de su responsabilidad.

 
Hoy he tenido un sueño. He soñado que un día los valles serán rellenados, las montañas serán aplanadas, los caminos tortuosos serán enderezados y la gloria del Señor se revelará y todos la contemplaremos juntos. Esta es nuestra esperanza".
                                 

                                                                                                               Martin Luther King

QUÉ BONITO ES VOLVER!


Volver, como el título de la película de Almodóvar es el nombre de mi regreso a casa. Pasando mucho tiempo fuera en cierto modo te desprendes de tu vida tal y como la habías conocido siempre y te aparece una nueva perspectiva de su estructura.

Eres capaz de ver a las personas que quieres desde un ángulo distinto, y el amor que sientes por ellos lo experimentas más a menudo y más intensamente que antes, porque al volver resurgen los sentimientos que, de alguna forma, durante el periodo que has estado ausente han permanecido a la espera. Te das cuenta de cómo avanzan sus vidas sin tu presencia, y en cada regreso eres capaz de percibir el más mínimo cambio en sus expresiones, en seguida entiendes sus diferentes caracteres, dándote cuenta de que los quieres tal y como son, por como te han tratado siempre y por todo ese cariño que te han brindado cada uno de ellos a lo largo de tu vida.

La familia es lo esencial, es lo que te da y te quita, lo que te alegra y te entristece. Es con quien creces y aprendes, y quien estará siempre ahí para felicitarte por tus aciertos o hacer que te des cuenta de tus errores. Quizás a veces haya desacuerdos, discusiones, situaciones insólitas que no seas capaz de comprender, pero lo cierto es que ellos actuarán en base a sus convicciones intentando hacerte un bien con o sin razón, pero es lo que en realidad buscan.

Escribir sobre tu familia siempre desemboca en sentimentalismos y buenas sensaciones, y es difícil mantenerse en el lado de la racionalidad. Deberíamos tomar más conciencia sobre nuestros sentimientos y lo que necesitamos a nuestros padres y hermanos, es hermoso darse cuenta, es hermoso volver.

30 de mayo de 2012

CUÁNTO TE ECHAMOS DE MENOS...¡ISLAS CANARIAS!


En un día como hoy sacábamos nuestros trajes típicos y bailábamos folclore en el colegio, nuestras madres preparaban bizcochón, comíamos gofio y papas con mojo. Es el día de Canarias, es el día del recuerdo, de la añoranza.

Porque estoy fuera, y me encantaría estar con todos ustedes, disfrutando de ese sol y esa claridad inigualable que en ningún otro lugar encuentro. De la variabilidad del paisaje, de la amabilidad de nuestra gente, del acento canario. Un día que te hace recordar de dónde vienes y cómo creciste, y lo lejos que estás de la gente a la que tanto quieres,

¡¡Feliz día de Canarias!!


7 de mayo de 2012

DE NUEVO A VIVIR


Piensa qué necesitas para ser feliz. Te encuentras feliz cuando apruebas un examen, pero cuando suspendes te vuelves triste y rabiosa. ¡Es injusto! ¡¿Por qué me tiene que pasar a mí?!. Efímero. Te compras una camiseta, ¡qué bonita es! te gastas algo de dinero y vuelves contenta a casa porque tienes algo nuevo, la utilizas y cuando la vuelves a ver ya no tiene el mismo encanto: no te aporta ningún tipo de felicidad. Superficial.

Hay que desprenderse. Debemos ser capaces de desechar todo aquello que en realidad no nos hace falta, volvernos conscientes de que no somos adictos y que sólo el alimento (sin demasiadas florituras) es necesario. Cada día noto como siempre queremos más: Quiero más ropa, quiero más aprobados, quiero sacar mejores notas, quiero que mis padres me traten mejor, ahora quiero que mis padres me compren un coche. No se trata de conformarse, sino de darse cuenta de que todo aquello que creíamos que nos brindaría placer no elimina nuestra infelicidad. 

Ni siquiera los objetos animados funcionan. Creemos que queremos a nuestras parejas, a nuestras familias, a nuestros amigos... pero en realidad siempre estamos intentando cambiar lo que nos gustaría que fuera de esta o aquella manera en ellos; así es imposible conseguir ser felices con cualquier persona.  Siempre encontramos todo tipo de problemas: me tratan de tal o cual manera, este regalo que me han hecho no me parece suficiente, se cree más inteligente que yo, en realidad yo soy mejor persona... Andamos por el círculo de nuestra mente de forma continua y sin percatarnos de nuestra condición; sin darnos cuenta de que el problema no está en ellos, sino en la reacción que adoptamos nosotros. Y sí, es posible cambiarlo, es posible desidentificarte de tus pensamientos. Acepta y disfruta, no juzgues.

Entonces, ¿qué me va a dar felicidad? ¿Cómo voy a ser feliz sin objetos? Sé consciente. ¡Despierta! No se trata de conseguir cada vez nuevos objetivos, porque ninguno de ellos te va a aportar ese nirvana que esperas. Sin objetivos, sin juicios, sin ego: vive.

15 de abril de 2012

CRÍTICAS JUSTAS, VISIÓN INCORRECTA

Gobierno. Corrupción. Manipulación. Estafa. Clasismo.

No tengo ninguna intención de hablar en este espacio sobre política, porque ya todos sabemos lo cansados que estamos de que nos tomen el pelo, de que se inventen términos para intentar disimular sus recortes y sus subidas de impuestos. La ambigüedad revela falta claridad, y a eso le acompaña el hecho de que no quieran que conozcamos sus verdaderas intenciones. Pero quiero hacer una reflexión sobre el hecho de ser político.

Su labor no es fácil. Entiendo la presión a la que deben estar sometidos, porque siempre se espera algo de ellos. Los votantes depositan su confianza, sin ni siquiera confiar realmente; porque según parece no existen alternativas. Y quizás, en muchas ocasiones debas pasar por muchos aros por los que antes nunca hubieras pasado; y quizás, entonces, tener por profesión "político" sólo sea posible para un cierto tipo de gente, donde al final por sacar adelante un proyecto, no te quede más remedio que desechar tus ideales. El hábito hace al monje.

Ser político es algo más que ir al Congreso vestido de traje con carpeta en mano, dispuesto a dejar a tu contrincante en ridículo ante el resto de diputados. No consiste en estar recordando continuamente lo mal que otros hicieron las cosas en el pasado; tampoco en olvidar los errores que uno mismo cometió, sin asumirlos ni disculparse. Se trata de actuar de acuerdo a tus convicciones y a las del país al que representas, y poner todo de tu parte, de manera honesta y sin tapujos, para salir adelante ante una situación adversa.

Y todo esto me conduce a planteamiento de si realmente son políticos las personas que deben serlo. El político debe tener don de gentes para que le voten; y por "don de gentes" se entiende practicar cosas como el enchufismo, el dinero por debajo de la mesa, la concesión de privilegios a tus amigos... Porque lo más importante de ser político, según parece, es que puedes hacer muchos favores.

El verdadero político no debería dejarse engañar por la conveniencia de sus falsos amigos, debería trabajar como político con todas las consecuencias, para poder decir alto y claro: Sí, soy político, y honrado. No robo, no engaño, no manipulo, y he sido capaz de rectificar cuando he tomado una decisión poco acertada. Sólo ése es el que verdaderamente mira por y para el pueblo. Quizás no es el político que a nivel personal más nos convenga, porque no es tan simpático o no me va a ayudar a saltarme la burocracia para conseguir un permiso. Pero ÉSE, ÉSE que no te gusta a nivel personal es el que no te va a robar ni va a jugar con tu país, porque es quien hace las cosas como debe hacerlas.

Si analizamos a la sociedad, ¿cuántas personas conoces que realmente hagan las cosas como son? ¿A cuántas conoces que no intenten sacar partido en su beneficio de una situación? ¿Que no sean capaces de pisar al otro para conseguir un ascenso? En definitiva, ¿cuántas, de verdad, juegan la partida limpiamente?

Por desgracia, el comportamiento de nuestros políticos no es nada más que el reflejo de la sociedad en la que vivimos; y no los excuso de ninguna manera, pero tristemente es así. Cualquier trabajador de a pie que se encuentre jodido por los recortes que le están aplicando: bajándoles el sueldo, reduciendo las becas de sus hijos, aumentando los impuestos... ¿Si no se viera afectado a nivel personal, sino incluso, le viniera bien, cual sería su respuesta? ¿Se pondría en el lugar del prójimo? ¿Si le otorgaran poder político mantendría sus convicciones hasta el fin?

Sólo una pequeña parte de las personas son así. Sólo una pequeña parte de nuestra sociedad es capaz de dejar al dinero y al poder en un segundo plano, y aún una parte más pequeña se pone en la piel del otro, en cualquier situación. Estamos sumidos en el egoísmo, la avaricia y la ambición, de forma que nuestros representantes, no pueden ser otra cosa nada más que nuestro propio reflejo.

17 de febrero de 2012

ME GUSTA CUANDO CALLAS

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gusta cuando callas y estas como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


Pablo Neruda.


Quizás sea el más y a la vez menos conocido por mucha gente, léelo despacio, encandila.

6 de febrero de 2012

CUESTIÓN DE EGO

Tienes pensamientos que rechazas, que no te gustan. Tienes pensamientos egoístas, egocéntricos, pensamientos "de mala persona", puedes hacerles caso o no, ahí están tus acciones.

Una voz que alimenta tus ideas, tus opiniones... que te dice: lo que tú piensas es lo correcto, los demás están equivocados. Un ser que se siente atacado cuando escucha adjetivos sobre sí que no le gustan, que se identifica con cada acción una y otra vez. Y se ensalza a sí mismo continuamente.

Yo y mi Yo (y mi Ballantines, como dice la canción) no paran de confabular contra mí, haciéndome creer que todo lo que me cuentan es la única verdad, para que me aferre a ellos y así puedan crecer y hacerse aún más fuertes. Lo terrible es que, aún dándome cuenta, muchas veces lo consiguen.

Veo mi Ego, tu Ego, nuestro Ego. Cuando, por ejemplo, al cabo de unos días leo algunas cosas que escribo lo percibo por todas partes. Cada palabra, cada letra y acento está plagado de él. Aparece continuamente, de forma deliberada y sin pedir permiso. ¿Seré capaz de no dejarlo salir, además de percibirlo? Es complicado. Estoy aferrada a mí misma y a las convicciones que me he inventado. Con lo fácil que parece: lo sueltas, te desprendes y entras en libertad.

Tengo muchas cosas que expresar y me vienen como borbotones que no consigo encauzar, así que voy a terminar con una cita que recoge el libro de Eric Bareth:

Toda noción, sea cual sea, es falaz. - Vajracchedika

29 de enero de 2012

"TÚ TAMBIÉN ERES HIPÓCRITA". GRACIAS, PERO YA ME HABÍA DADO CUENTA


Nunca he tenido ningún problema a la hora de entrar en debates, aportar mi punto de vista e incluso llegar a la exaltación producida por el intercambio de opiniones; todo lo contrario. Y a pesar de lo que a veces, por mi tono, pueda parecer, respeto absolutamente los pensamientos, opiniones y acciones de cada cual. El problema está cuando el debate se lleva al terreno personal.

Lo repetiré una y mil veces: NO COMO CARNE. Y si quieres saber por qué te lo diré cuántas veces haga falta, pero nunca, jamás, me escucharás decirte, ni siquiera insinuar, que tus acciones son peores que las mías, o que porque comas carne eres tal o eres cual. Para empezar, porque no lo pienso, y para continuar porque cada uno es libre de tomar las decisiones que le parezcan y eso no lo hace ni mejor ni peor, simplemente vive como le apetece.

Partiendo de esa base y de que podemos hablar del tema que tú quieras, incluido ese, porque no es tabú, y además es totalmente normal que genere discusiones por su carácter controvertido; he de decir lo siguiente:

La política de grandes empresas como Apple hacen barbaridades en el mundo, y a pesar de ello, y aún sabiéndolo, tengo un IPad.

La mayor parte de las tiendas textiles en las que compro, hacen su ropa en el tercer mundo, explotando. Y aún sabiéndolo, sigo comprando.

Tengo en el armario varias prendas que vienen de cuero de animal, que seguramente ha sido maltratado o son los restos de un matadero; y aún sabiéndolo me lo sigo poniendo.

Reciclo de forma continua, pero a veces sólo por pereza tiro residuos en la basura normal; y aún sabiéndolo a veces también lo hago.

Y lo que quiero decir con esta "confesión" es que simplemente no como carne, lo que no significa que sea perfecta ni que tenga la obligación de adueñarme de cada una de las causas injustas en el mundo. Así que si entramos en debate por el tema alimentario, no vayas al terreno personal, diciendo "no comes carne pero sí que..." porque hago exactamente las mismas malas acciones que el resto del mundo, ni más ni menos. Y tener una etiqueta en la que ponga "vegetariana" no me hace más responsable de mis malas acciones que nadie. Practico la misma hipocresía y el mismo desdén por el mundo que muchos, no merezco un juicio sólo porque he decidido manifestarme ante algo con lo que no estoy de acuerdo.

Cuando hablo sobre cualquier cosa no ataco a nadie, ni me creo mejor ni intento derrumbar sus teorías, sólo expongo mi opinión, igual que el contrario. Así que no me ataques tampoco a mí. Puedes estar de acuerdo o no, pero no tienes la necesidad de hacer que me de cuenta de que "no soy tan buena ni tan guay por no comer animales porque también hago otras cosas mal"; tranquilo: ya me había dado cuenta.