Son miles de kilómetros. Los sentimientos quieren recorrerlos pero están sujetos al mecanismo, te avisan en el estómago, en el pecho, en el corazón, y hasta en tu cabeza de que quieren más, y tú no suples la necesidad que reclaman. No te quieren a ti. ¿Pero cómo luchas contra la distancia? Ella siempre gana. Tiene esa capacidad del convencimiento y del engaño, como la telaraña que te atrapa y es imposible despegar se impregna en ti, y te recorre de la garganta al estómago sintiendo como quema más cada vez.
Al final absorbe todas tus ganas, te vacía y tienes la continua sensación de que nada podrá llenarte. De que te lo están quitando todo sin que nadie se dé cuenta, y entonces la incertidumbre. ¿Qué necesitas? ¿Qué quieres? ¿Cuánto será suficiente? Y, lo más importante ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo serás capaz de aguantar vacía sin que tu cuerpo se desplome?