Creo que he perdido la inspiración. Todos mis intentos de volver a conectar con este teclado se quedan en pensamientos sin terminar e historias que soy incapaz de enlazar. También lo he intentado a la antigua usanza, con papel y boli, pero los resultados han sido nefastos. Creo que sólo necesito pensar, para conseguir que fluya, pero parece que en este mundo ya no encontramos tiempo para eso. Todo el día debatiendo sobre vanidades, rodeada de gente inmersa en todos los comienzos de frases que se te ocurran para llevar la contraria por defecto (si, pero...; pues no; no dicen eso; no creo...), que por cierto cada día me resulta más insufrible; dedicada a estudios que no precisan especialmente de una meditación muy profunda y perdiendo el tiempo con estupideces... desde luego no utilizo mucho el coco para estos fines. Así que luego, por las noches, no paro de darle vueltas a la cabeza: desde enumerar los países que conozco que empiecen por la letra "e" (con las correspondientes dudas geográficas que me surgen), hasta la planificación de una sublevación universitaria con el fin de reducir la práctica más de moda entre el profesorado: la egolatría. Está claro que he de comprar un flexo y dejar mi "libreta de variedades" (donde apunto todo lo que se me ocurre) en la mesa de noche, a ver si así logro una solución a mi falta de conexión con la escritura.
Me he dado cuento de que la mayoría de las veces que logro escribir algo decente, que me guste, estoy pasando por un momento de inestabilidad, con altibajos en el estado de ánimo. Supongo que la parte positiva es que estoy de mejor humor que antes, o al menos un poco más alejada de la ansiedad que sufría en ocasiones. También creo que estar en un ambiente dado a los debates sobre temas sustanciales da lugar a que tu mente trabaje un poco mejor a la hora de pensar y conseguir razonamientos que te resulten fáciles de explicar, como ese post sobre la búsqueda de la felicidad que escribí, fue fruto del recuerdo de mis clases de filosofía. Pero la insustancialidad nos rodea y nos capta, ¡y no sabes cuánto me aburre! Porque a veces me vuelvo de una simplicidad absoluta, hasta que por fin despierto y me doy cuenta, e intento poner la máquina en funcionamiento.
Espero que esta entrada sea el comienzo de una profunda reconciliación, yo pondré todo de mi parte para que sea posible.
¡Hasta pronto!