2 de octubre de 2014

REGALARTE

Regalarte,
a sabiendas de que puedes tropezar.
Entregarte sin pensar.
Soltar lastre.
Descartar el "qué dirán".
El miedo carece de libertad.
Te encierra en una jaula
de barrotes forjados
en el "no puedo",
en el "¿qué vendrá?".

Suelta tu alma.
Vuela,
cual gaviota sobre el mar.
Fluye,
como pez en el agua,
como el río cristalino
donde viven nutrias adorables.
Camina como elefante,
pisando fuerte y trompa elegante.

Rescata a los demás prisioneros
que, como tú, se volvieron presa fácil.
Cuéntales cómo es vivir
sin miedo al miedo,
para que el "no puedo"
se desintegre, se deshilache.
Que caigan una a una
todas sus letras,
hasta que por sí mismo
deje de tener sentido
y abandone la batalla,
sin siquiera un último aliento.

Eres vida, energía,
cuerpo y alma.
Eres nada.
Una mota de polvo
sin importancia,
¡qué agradable insustancia!
Eres arte, armonía, perfección.
Eres baile subordinado
al movimiento finito
de tu corazón.

No eres pensamiento,
no eres mente,
no eres Yo.
No eres más que la expresión
de una belleza que se impone,
que se muestra,
que se regala a través
de cada insignificante ser,
o no ser,
que percibes.

Eres pura poesía
que viaja con el viento.
Que se posa en la hoja
de un árbol y cae con
ella en otoño.
Eres pasión,
sentimiento desbordante,
alegría.
Eres conciencia, inmensidad,
eres palabras vacías.

Por eso, no huyas.
Por eso, no temas.
La existencia, la vida, el amor
y todo lo que se presenta
bajo el encanto de tus pestañas,
se revela ante ti
para que asumas esta armonía,
este sentir,
como la perfección en sí misma.

Así, rodeada de maravillas,
una profunda felicidad aparece.
Sin deseos ni esperanzas
te entregas por completo
y acoges, sin memoria.
Existes, simplemente.
Tan sencillo como regalarte,
regalarte...
al presente.