2 de junio de 2016

MARTES POR LA TARDE

Martes por la tarde, delicada libertad.
Un horizonte plano revela la inexistencia
de aquello que tus ojos grises
no alcanzan vislumbrar.

Desde tu vientre, una linea vertical se despliega.
Tu pecho se expande, inmenso.
El aire oxigena tus pulmones, tus poros, tu pelo.
Tu cuerpo late y sientes el segundero de un reloj
que abraza tu muñeca,
como gotas de agua que rompen
sobre tu frente despejada.
Alzas el cuello al cielo,
el peso de tus hombros descansa sobre un no-cuerpo,
sostenido en el vacío.

Martes por la tarde, inesperada libertad.
La lucha se desvanece
y permites que ocurra lo inevitable:
el milagro del presente.

Un simple y monótono martes por la tarde.