24 de octubre de 2013

"A PARTE DEL OLOR A ALCOHOL Y DE ALGÚN BABEO OCASIONAL..."

   A lo mejor el mundo se ha vuelto loco y a mí ya me aburren las personas interesantes. O quizás tú, particularmente común y socialmente previsible no eres todo lo interesante que te piensas; y los extraños soñadores nos preguntamos por qué lo normal es raro y difícil de encontrar.

Puedo quejarme y hablar de lo que realmente sería lo normal, pero eso es caer -y caigo- en hablar bajo mi propio entendimiento, que para ti, persona que se siente normal, sería una autentica locura. Por eso digo que quizás el mundo esté chiflado, quizás yo no deba hacerme caso, y en verdad "lo normal" son todas estas tonterías a las que nos dedicamos. 

Sigamos con nuestra normalidad, en nuestras estructuras inventadas y nuestro estrés auto-inculcado, queriendo alcanzar no sé cuántas metas con no sé qué finalidad, no vaya a ser que alguno de nosotros se vuelva un poco raro y los demás empiecen a contagiarse de nuestra extraña genialidad...

"...Algunas veces dices cosas muy interesantes..."

21 de octubre de 2013

DALE AL MUNDO CHOCOLATE

   "Las endorfinas son péptidos opioides endógenos que funcionan como neurotransmisores. Son producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo en vertebrados durante el ejercicio físico, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o el consumo de chocolate, el enamoramiento y el orgasmo, y son similares a los opiáceos en su efecto analgésico y de sensación de bienestar".

No sé cuál fue el momento en el que comenzó la curiosidad por verse a uno mismo, pero estamos totalmente diseñados para percibir al mundo y para sentir lo que ese mundo nos provoca; no para vernos como terceras personas ante un espejo que nos cuenta sólo lo que nosotros mismos queremos ver, porque al fin y al cabo es el único momento en el que crees conocerte físicamente. Pero nunca ante un reflejo podrás saber cuál es la forma en la que el resto te percibe; y por mucho que lo intentes, eso no está en tus manos. Da igual cuánto maquillaje o la cantidad de laca que uses, tu belleza florece por sí misma cuando sonríes, cuando haces deporte, cuando practicas sexo, cuando disfrutas con la comida o abrazas a tus seres queridos. Tu cuerpo comienza a liberar endorfinas y una sensación de bienestar aparece en cada órgano, se abre a la plenitud y a la belleza ante la tranquilidad de la existencia, cuando por un instante olvidas que eres una persona, un cuerpo, una materia palpable.

La vida te ama tal y como eres. No necesita ni un sólo cambio en ti, y tú no debes darle ni un mínimo valor a tu apariencia, porque si realmente el tamaño de tus pechos o el brillo de tu pelo fueran algo importante o trascendental, estarías diseñada o diseñado para poder verte a ti mismo como un cuerpo, como una persona, con pechos hermosos y un fantástico cabello. No es un tópico, simplemente el mundo no necesita eso de ti. No es lo primordial, ni lo necesario, ni siquiera ocupa un tercer puesto en el podio. La belleza física es ínfima y subjetiva, y su vida útil diferencial con respecto a nuestras expectativas. 

El mundo necesita que liberes sus endorfinas, como lo hace tu cuerpo cuando comes chocolate. Dale placer, ofrécele tu mejor versión, desata todo tu potencial y emite esa onda de bienestar que todos a tu alrededor necesitan. 

Despierta y deshazte de lo que crees ver en tu reflejo, porque no nos hace falta gente guapa, sino personas que nos abran las puertas de la belleza.

18 de octubre de 2013

TÚ, ESPECTRO INANIMADO

   Distancia física pero no emocional provista de una comunicación continua. Algo que no te deja descansar, que te ata a una persona que no existe en verdad, porque no puedes tocar, ni ver, ni escuchar en una realidad física. Pero ese ser ficticio, algunas veces consigue que tu móvil suene con algún tono ridículo que has asignado especialmente para él, porque te has descargado una aplicación inventada para que conocidos ausentes puedan seguir enamorándote aunque vivan en el puñetero Polo Norte; intentando convencerte de que siguen vivos en alguna parte. ¿Cómo? Me pregunto. ¿Cómo narices vas a existir, si ni uno de todos mis sentidos consiguen percibirte?

Y aquí yo, mientras tanto, imaginando que tendremos niños guapísimos con tu nombre y mi apellido. Depositando la confianza en que el karma va a devolverme todos estos años de tu ausencia y va a regalarnos una vida plena algún día, cuando quizás se alineen los planetas y el ser humano por fin haya encontrado su felicidad.

En serio, ¿cómo voy a conseguir querer a otro Tú que exista de verdad? Si cada tres semanas en mi móvil se produce la gran tragedia de que sé algo de ti desde un lugar remoto en el que te encuentras disfrutando de la vida, y algunas veces me echas de menos. Justo en el momento en el que yo me fijo en alguien, ahí es cuando Tú resurges de tu no existencia y vuelves a mi vida como un espectro inanimado, con forma de caracteres y emoticonos, que me hacen olvidar que no existes en ésta, mi única realidad.