"Las endorfinas son péptidos opioides endógenos que funcionan como neurotransmisores. Son producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo en vertebrados durante el ejercicio físico, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o el consumo de chocolate, el enamoramiento y el orgasmo, y son similares a los opiáceos en su efecto analgésico y de sensación de bienestar".
No sé cuál fue el momento en el que comenzó la curiosidad por verse a uno mismo, pero estamos totalmente diseñados para percibir al mundo y para sentir lo que ese mundo nos provoca; no para vernos como terceras personas ante un espejo que nos cuenta sólo lo que nosotros mismos queremos ver, porque al fin y al cabo es el único momento en el que crees conocerte físicamente. Pero nunca ante un reflejo podrás saber cuál es la forma en la que el resto te percibe; y por mucho que lo intentes, eso no está en tus manos. Da igual cuánto maquillaje o la cantidad de laca que uses, tu belleza florece por sí misma cuando sonríes, cuando haces deporte, cuando practicas sexo, cuando disfrutas con la comida o abrazas a tus seres queridos. Tu cuerpo comienza a liberar endorfinas y una sensación de bienestar aparece en cada órgano, se abre a la plenitud y a la belleza ante la tranquilidad de la existencia, cuando por un instante olvidas que eres una persona, un cuerpo, una materia palpable.
La vida te ama tal y como eres. No necesita ni un sólo cambio en ti, y tú no debes darle ni un mínimo valor a tu apariencia, porque si realmente el tamaño de tus pechos o el brillo de tu pelo fueran algo importante o trascendental, estarías diseñada o diseñado para poder verte a ti mismo como un cuerpo, como una persona, con pechos hermosos y un fantástico cabello. No es un tópico, simplemente el mundo no necesita eso de ti. No es lo primordial, ni lo necesario, ni siquiera ocupa un tercer puesto en el podio. La belleza física es ínfima y subjetiva, y su vida útil diferencial con respecto a nuestras expectativas.
El mundo necesita que liberes sus endorfinas, como lo hace tu cuerpo cuando comes chocolate. Dale placer, ofrécele tu mejor versión, desata todo tu potencial y emite esa onda de bienestar que todos a tu alrededor necesitan.
Despierta y deshazte de lo que crees ver en tu reflejo, porque no nos hace falta gente guapa, sino personas que nos abran las puertas de la belleza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario