18 de octubre de 2013

TÚ, ESPECTRO INANIMADO

   Distancia física pero no emocional provista de una comunicación continua. Algo que no te deja descansar, que te ata a una persona que no existe en verdad, porque no puedes tocar, ni ver, ni escuchar en una realidad física. Pero ese ser ficticio, algunas veces consigue que tu móvil suene con algún tono ridículo que has asignado especialmente para él, porque te has descargado una aplicación inventada para que conocidos ausentes puedan seguir enamorándote aunque vivan en el puñetero Polo Norte; intentando convencerte de que siguen vivos en alguna parte. ¿Cómo? Me pregunto. ¿Cómo narices vas a existir, si ni uno de todos mis sentidos consiguen percibirte?

Y aquí yo, mientras tanto, imaginando que tendremos niños guapísimos con tu nombre y mi apellido. Depositando la confianza en que el karma va a devolverme todos estos años de tu ausencia y va a regalarnos una vida plena algún día, cuando quizás se alineen los planetas y el ser humano por fin haya encontrado su felicidad.

En serio, ¿cómo voy a conseguir querer a otro Tú que exista de verdad? Si cada tres semanas en mi móvil se produce la gran tragedia de que sé algo de ti desde un lugar remoto en el que te encuentras disfrutando de la vida, y algunas veces me echas de menos. Justo en el momento en el que yo me fijo en alguien, ahí es cuando Tú resurges de tu no existencia y vuelves a mi vida como un espectro inanimado, con forma de caracteres y emoticonos, que me hacen olvidar que no existes en ésta, mi única realidad.

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