Estaba leyendo
Siempre que leemos nos fijamos en las palabras
En la forma en la que están escritas
En su significado
En la resonancia que queda en nosotros
Y en este caso me fijé en los puntos
En lo importante que son los puntos finales, los puntos y aparte, los puntos y seguido; y en la relevancia de su uso en nuestra escritura
Seguro que tú también te has dado cuenta que en todo esto falta algo, que vas a continuar leyendo y no puedes hacerlo de forma natural
Claro, porque no hay puntos.
Tras darme cuenta de la importancia de los puntos, recordé una canción que escuchaba muy a menudo cuando era joven (más joven, quiero decir); por su cantidad de puntos, comas y putos y comas (adoro los puntos y comas, son como el reflejo del amor entre dos seres totalmente diferentes):
Lo cual me llevó a querer leer el soliloquio más bonito jamás leído por esta que escribe, el cual releo y releo sin cansarme; el de Segismundo:
Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en un mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que todo el que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, (¡desdicha fuerte!),
¡¿que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sobra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños sueños son.
Por el gran Calderón de la Barca.
Leído esto, recordé una conversación de tarde que tiene que ver con los sueños, y cómo éstos se reproducen en nuestro sistema haciéndolos reales cuando se nos acelera el corazón o nos despertamos contentos por haber visto a alguien que nunca más podremos volver a ver la realidad palpable. Pero, ¿no es real lo que sientes? ¿qué es, sino el propio sentimiento lo que le da sentido a la existencia?
Y continúa mi mente tejiendo la red...
