Te espero aquí,
con una taza de té a medio tomar,
mientras se impregna la tinta de la planta rojiza en el blanco pulcro de la porcelana.
Te espero aquí,
entre el desbordante e inspirador desorden,
que me recuerda tu ausencia con cada puerta de armario sin cerrar.
Te espero aquí,
en el caos de comer,
o no comer,
o comer mal.
Te espero aquí,
En el tener que hacer y no hacer,
en el pensamiento de más tarde,
mientras te espero,
te espero,
te espero
aquí.
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