Si me marcho no me dejes,
amor de cinco minutos,
vida de veinte.
Si me marcho recuerda que
aún tengo llaves de esta cerradura.
Si quizás tardo en calcular
el tiempo que nos queda,
todo el tiempo.
Si los atardeceres ya no son rosados,
si no soy capaz de escuchar
el canto de los pájaros;
no me dejes.
No me dejes si no quiero,
si un tiempo no quise,
si algún tiempo no querré,
este amor de cinco minutos,
vida de veinte.
Si me pauso, si me paro.
Si me quedo muda y calla
mi amor para siempre
durante los cinco minutos
más largos de la vida de veinte;
por favor no.
No me dejes.