Quizás sea que ya dejé de querer cambiar el mundo, de interesarme por el mundo, de verme a mí misma luchando por utopías.
Quizás ya no me interese, o quizás sea que colectivamente estoy perdida, y mi individuo no es lo suficientemente fuerte para salir solo adelante.
Quizás ya pasó mi tiempo, quizás mi mente ya cae en la resignación ante la realidad, quizás los principios no eran tan profundos.
Algunas veces nos miro con distancia, como cuando vas a algún lugar por primera vez y todo te resulta extraño y así nos veo: Irreconocibles. Yo y mi teórica idea del comportamiento humano, y mis correspondientes dudas: ¿Voy a ser capaz de vivir libremente? ¿Voy a ser capaz de defraudar, de no llevar el camino esperado, de escuchar reproches, de aceptar y renunciar a hacerme responsable del sufrimiento ajeno; para realizar mis sueños, si es que aún los tengo?
Quizás ya he abandonado,
o quizás ahora sea el momento perfecto para soltar lastre,
para dejar de parecer culpable, para no responsabilizarme.
Pero todos esos sentimientos no sé si son reales, no sé si tienen alguna validez a nivel sensorial, si necesito aliviarlos o simplemente olvidarlos. No sé si son sólo el fruto del miedo al no-futuro, a la idea que yo tengo de mí y a la que los demás tienen de mí con ellos. No sé cuál es el momento.
Perdida.
Perdida.
Pensaba que lo difícil ya había pasado. Creía que los baches llegarían, pero sin más inseguridad. Sin miedo.
Siempre esperando la claridad en el futuro, siempre queriendo amarrar la vida...