Creo en ti, bajo esta luz que nos calienta.
Creo en ti, y camino kilómetros siguiendo el olor de tu cuerpo si hace falta,
con los ojos cerrados a cal y canto.
Porque creo en ti,
creo en ti,
creo en ti;
y en todas las perfecciones e imperfecciones
que dan forma a esta belleza convertida en persona
que lleva tu nombre y tu rostro.
Creo en ti mi amor,
mi amado,
mi pequeño y dulce desconocido,
que me regalas días, tardes y noches de vida.
Creo en ti por tu templanza, por tu armonía.
¿Cómo no iba a creer,
si contigo nací de nuevo,
si contigo se abrió el cielo
y descubrí otros horizontes?
Sería de tonta ilusa no saber, no valorar,
lo que tengo entre mis brazos al caer la noche,
lo que abrazo cuando despierto cada amanecer.
Porque PUEDES,
porque ERES,
porque ESTÁ en ti todo lo bueno.
Porque cada cosa que te propones
tiene suerte de que la hayas escogido,
porque tienes el don del buen hacer,
de la responsabilidad exterior e interior,
del pensamiento profundo.
Del amor verdadero.
Creo en ti.
Y no importará el espesor de la niebla,
ni la lluvia, ni los truenos de esta tierra;
no importarán la distancia,
el amor, el desamor o la añoranza.
Qué importa si no vuelves, si no vuelvo,
mientras tú estés aquí, en el mundo...
dejando tu olor en el viento que yo también respiro.
Mientras tú estés aquí, en el mundo;
sabré que todo aquello que te rodee estará a salvo,
y sabré también que en el peor momento,
siempre podrás venir a salvarme.
No es necesaria dedicatoria, ni siquiera hacían falta las palabras porque ya sabes quien eres, quien soy y quienes somos. Aún así lo hago, porque la inspiración surge y hace que me dé cuenta de lo maravilloso que es tenerte cerca. Trata de conquistar el mundo, estás hecho para ello.
Con todo mi amor; por este momento perfecto.
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