No es un juego.
No lo entiendas, no.
No lo intentes, no.
No te dejes llevar por la mente,
sólo siente.
No comprendo la técnica, pero no se basa en la técnica. No conozco el trazo. No sé en quién, ni dónde, ni en qué pensabas al escribir, mi querido Neruda, pero sí en quién, en dónde y en qué pienso yo cuando leo tus versos.
No es otra cosa más que mi experiencia,
mi percepción,
mis sentidos,
quienes definen lo experimentado,
lo percibido
y lo sentido.
Cuando pretendes limitar aquello que te rodea llevándolo al terreno racional, cuando todo debe estar definido por unos parámetros concretos, cuando quieres convertir lo que conoces en ciencia demostrable intentando aplicar la lógica en cada momento de tu vida, destrozas todos los momentos de tu vida.
Pero si sientes, sin preguntas; y acoges, sin respuestas;
cada una de las palabras que leas,
cada nota de la música que te hable,
cada línea de color en el dibujo de un niño,
lo sentirás intensamente
con el calor que cada instante,
cada abrazo,
cada amanecer,
cada lienzo,
cada ser;
se merecen.