Martes por la tarde, delicada libertad.
Un horizonte plano revela la inexistencia
de aquello que tus ojos grises
no alcanzan vislumbrar.
Desde tu vientre, una linea vertical se despliega.
Tu pecho se expande, inmenso.
El aire oxigena tus pulmones, tus poros, tu pelo.
Tu cuerpo late y sientes el segundero de un reloj
que abraza tu muñeca,
como gotas de agua que rompen
sobre tu frente despejada.
Alzas el cuello al cielo,
el peso de tus hombros descansa sobre un no-cuerpo,
sostenido en el vacío.
Martes por la tarde, inesperada libertad.
La lucha se desvanece
y permites que ocurra lo inevitable:
el milagro del presente.
Un simple y monótono martes por la tarde.
Después de todo, se apagan las luces y se acaba la función. Y en la entrada un cartel distinto, otra historia por contar, una nueva obra maestra.
2 de junio de 2016
24 de marzo de 2016
DISLEXIA
A borbotones. Burbujeante e intenso.
Recalcitrante, impetuoso.
Aparece en ti, asexual como los ángeles.
Aparece en ti y eres tú quien adjetiva.
Conseguiremos amar. Algún día.
Cuando no sintamos nuestro orgullo herido.
Quizás entonces todos los bebés tendrán futuro,
no sólo los de los Papás del podrido primer mundo.
Conseguiremos amar. Cuando ya no haya nada que perder...
TRAGEDIA A LA HORA DEL CAFÉ
Enciendo mi ordenador. El trabajo agota mis sentidos y merma mi cuerpo, acumulando estrés en cada rincón. Durante la primera mitad de la mañana estudio presupuestos, valoro ofertas y atiendo a mi teléfono móvil. En cada llamada se repiten los mismos rolles. Yo acentúo el de mujer trabajadora.
Llega la hora del café. Mi estomago ruge y mi cerebro pide tregua. Un compañero me da el aviso y charlamos sobre más trabajo de camino al bar.
-Un desayuno completo.- Pide él.
-Tostadas con tomate y menta poleo, por favor.- Mi sistema digestivo no admite caprichos desde hace días.
Mientras esperamos ansiosos la comida, conversamos de una manera no demasiado natural ni distendida sobre el funcionamiento de las empresas, la situación laboral y el estrés. En la televisión, que no tiene sonido, continúan las noticias sobre el atentado en Bélgica.
-Joder, esto es increíble...- Afirmo a la vez que gesticulo con la cabeza hacia la pantalla.
Mi compañero gira su tronco ligeramente para entender el motivo de mi comentario y responde: "Es una pena".
Nos traen el desayuno. La camarera me comenta que se han equivocado y además del tomate me han añadido salmón.
-¿Te importa?
-¿Salmón? No como salmón. - Respondo confundida, con tono de incomprensión e indignación.
Mi compañero y yo nos miramos:
-¿Pero qué le pasa?
-¿Pides tomate y te traen salmón?
-¿Y me pregunta que si no me importa?
Criticamos la actuación de la camera y la cocinera con sorna. De vez en cuando mis ojos ponen atención en la pantalla. Veo humo y gente llorando. Mientras, seguimos hablando de cómo elaborar proyectos y yo vuelvo a quejarme porque aún no han llegado mis tostadas a la mesa.
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