30 de noviembre de 2014

PESADILLA HABITUALMENTE

Hartísima de escuchar a alguien. De que no te deje en paz con su verborrea y su palabrería abundante. Pues así estoy hoy: HARTA DE MÍ. 

Porque la mente jamás cesa. 
No calla, no aguanta, no para.
Y llevo unos días con una intranquilidad constante, que ni escritura ni deporte, ni mar, ni agua, ni nadie.

Como si tuviese dentro a un cualquiera ajeno a mí del que no soy capaz de desprenderme, al que tengo que escuchar de todas formas. Alguien que aunque no hable notas su presencia, como un pitido agotador y permanente.

Eso es mi mente, una maldita pesadilla en ocasiones. Mejor dicho: habitualmente.

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