13 de julio de 2013

SÍ, DEFINITIVAMENTE DAIS ASCO

    Las mujeres han tenido que luchar años y años por ganarse algo que ya era suyo, han tenido que trabajar y demostrar en una medida desproporcionada en relación con los hombres el valor de su simple existencia. 

No voy a entrar a valorar las diferencias de salarios, las sociales, el estatus... porque todo se reduce a una cuestión mucho más simple, a un nivel casi prehistórico que me horroriza y me genera un rechazo absoluto hacia los hombres. Y es que ser dueñas de nuestra libertad nunca ha querido decir que otros tengan la libertad de ser nuestros dueños. Porque cuando por fin fuimos libres y poseedoras únicas de nuestro cuerpo y tuvimos la capacidad para decidir que podíamos usarlo como nos viniese en gana: disfrutarlo, enseñarlo y, al fin y al cabo, liberarlo; nunca jamás quisimos decir que por ello ustedes, hombres de las cavernas que de ningún modo nos veréis como a un igual, podríais utilizarlo a vuestro antojo.

Nada, absolutamente nada de lo que hagamos con nuestro cuerpo os da ni el más mínimo derecho a tocarlo.  Porque no me puedo imaginar ese momento en el que estando en una manifestación una mujer se queda sola y un grupo de energúmenos deciden que la van a violar hasta casi quitarle la vida. Como tampoco puedo comprender cuál es el derecho que posee ese mismo grupo a manosear los pechos de una mujer en San Fermín. Exactamente lo mismo me ocurre cuando estando en un bar un desconocido te toca el culo, o por la calle te hacen gestos obscenos con palabras malsonantes.

Por supuesto que es comparable lo primero con lo último, porque la falta de respeto hacia la mujer, hacia un ser que es un igual y que además es el género que te lleva en el vientre, es la base de la actitud que tienen los hombres que degradan nuestra existencia. Recuerden ustedes, pobres señores que no pueden reprimirse, que la provocación está en vuestro pensamiento y que son ustedes los que se sienten incitados. Nosotras no "vamos por ahí provocando" ni aunque fuésemos desnudas. Son ustedes, señores maleducados y faltos de moral, los que se inventan que una mujer sale a la calle para complacerles. Y son ustedes, señores machistas condenados a la infelicidad, a los que las personas que reclamamos igualdad, queremos erradicar de nuestra especie.

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