20 de mayo de 2013

TOXICÓMANOS DEL ÉXITO SOCIAL

   A partir de un vídeo muy acertado acerca del éxito y contando uno a uno todos mis fracasos, llega la inevitable pregunta: ¿Qué es el éxito? Otro concepto más que añadir a la lista.

Habitualmente se presenta de manera permanente en mí la sensación de que no necesito nada, de que no existe un imprescindible en mi vida, de que con poco puedo adaptarme y ser feliz. Digo habitualmente, porque en ocasiones soy absurdamente injusta o caprichosa, y tomo a los objetos como algo verdaderamente importante. Pero analizando esta cuestión, me pregunto para qué nos sirve ser personas exitosas, y cual es el contexto de realización.

Existe una tendencia a relacionar el éxito con el terreno laboral, con cuánto ganas, cuánto has ascendido y cómo de importante es el puesto de trabajo que desarrollas. Y entonces, en base a eso, tienes éxito en el ámbito social si tienes opción a comprar una casa espectacular, si puedes ir a cenar al restaurante más caro de tu ciudad o si te permites comprar ropa de marca italiana. ¿Es eso la realización personal? ¿Todo se basa, al fin y al cabo, en ganar dinero para obtener cosas mejores que las del resto? Demasiado superficial para ser verdad. 

Supongo que estaremos de acuerdo en que si haces realmente lo que te gusta, si consigues vivir de desarrollar tu talento, tu trabajo supondrá algo reconfortante que te reporte satisfacción, pero ¿cuál es el fin de hacer crecer esta semilla? ¿Qué pretendes conseguir explotando todo tu potencial? ¿Ser feliz haciendo aquello que te llama, o generar un beneficio del mismo? Porque si se trata de lo último, si te pones una meta fija que debes alcanzar de cualquier forma, si el objetivo se basa en tener éxito; serás infinitamente infeliz, aunque utilices a tu talento como parte de la estrategia.

Porque no hay nada más satisfactorio que hacer lo que te gusta porque te gusta, sin intenciones. Sólo de esa manera y con un poco de suerte podrás tener éxito. El verdadero éxito, el único, el de ser feliz. Ése que realmente buscamos y anhelamos todas las personas. Y te darás cuenta de que es tu talento y tu trabajo desinteresado el que te conduce a él, sin que él sea el fin que quieres encontrar. Algún día alguien comenzará a poner atención en lo que haces, por el amor que pones en ello, por el valor intrínseco que sólo tú puedes aportar a esa actividad; y poco a poco irá creciendo la semilla sin que tengamos que desintoxicarnos de la adicción al éxito social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario