10 de mayo de 2013

SI ME ACEPTAS, NO SOY PERFECTA

   Te doy un tiempo, uno que sea razonable, dos, tres semanas quizás. Más sería desproporcionado, inapropiado, incluso falto de dignindad. Tres semanas y dos días a lo sumo. Ésa es mi oferta. 

Un tiempo para digerirme después de que descubras que en realidad no soy perfecta. Sí, me quejo mucho, soy a veces irritante y desinquieta, pero puede que mi desorden te llegue a parecer sexy... No, supongo que mi desorden no. 

Está bien. Apúntalo, valóralo, piensa y reflexiona. Tres semanas y dos días, ni uno más. Anque a mi favor has de saber que no canto en la ducha, es algo a tener en cuenta sabiendo lo mal que lo hago.

Eso sí, no esperes que cambie si me aceptas. Quizás, a lo mejor, sólo si te veo sufrir demasiado, podré mejorar en algo. Pero sin presiones ni reprimendas. ¡Ah! Y no vale recriminarlo, si lo aceptas.

Pero si no me aceptas, si no puedes con mi inmadurez o con mi cabeza terca, te aviso y advierto de que, seguramente ninguna muñeca flaca, rubia, alta y de ojos angelicales, callada, responsable y complaciente; seguramente, nunca, nunca, nunca, podrá quererte más que yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario