Una inyección de verdades es lo que me hacía falta, como una de esas vacunas en las que a medida que te infiltran el medicamento va aumentando el dolor. Cuando acaba llega el alivio, pero luego quedan secuelas, un malestar constante en la zona del pinchazo que posiblemente se refleje en el resto de tu cuerpo. No es la vida, ni la energía fuente de todo (ya explicaré en otro post mi teoría sobre la creación y su causa), ni el destino, ni los astros, ni las circunstancias. Nada nos pone a prueba, sólo nosotros mismos. Por fin me he dado cuenta, de que cada uno elige lo que es, lo que quiere ser, y la forma de llegar a ello. Y también es dueño y culpable de las inconveniencias que sufre, por no ser lo suficientemente valiente para decir basta y tomar las riendas de su vida.
Cierto es que da igual cuánto tiempo. Da igual tardar dos años o tres meses. Lo importante es darse cuenta y encontrarse en el momento y lugar adecuados para comenzar. Por fin escribí primero el título, sabía lo que iba a decir, aunque no supiera por dónde empezar. Se trata de reconstruirse, y para eso he de dejar de hablar en tercera persona cuando hablo de mí, debería borrar todo lo ahora escrito y trasladarlo a primera persona, pero si lo hago quizás mañana olvidé el por qué.
Vivimos en el mundo de las comunicaciones, pero es lo que menos hacemos entre nosotros. Me cuesta horrores hablar de mis inquietudes libremente, de soltar mis preocupaciones y mis problemas que seguramente si analizamos, serán nimiedades, pero son mis nimiedades; y soy yo la que convive día y noche con ellas, y es a mí a quien se comen. Las pequeñas cosas también hacen daño por dentro, y hay que sacarlas. No me caracterizo precisamente por ello, pero quedárselo todo nos hunde, de esto también me he dado cuenta. Quiero confiar en mi entorno, en mis amigos, en mi familia, pero antes hay que dar pasitos. Es esencial la comunicación, y es de lo que carecemos en este gran mundo.
Gracias a varias conversaciones he logrado pensar con claridad, se puede decir que estoy en "jornada de reflexión" y que por fin camino por el sendero adecuado, aunque siga encontrando algunos baches. Lo mejor y más gratificante es que de todo se aprende. Y todo esto ha sido la lección más importante que me han enseñado en toda mi vida. No he sido capaz de darlo todo de mí, porque no he sido yo. He estado enclaustrada en pensamientos negativos que no dejaban que mi fuerza saliera a flote, ahora ya está asomando. Estoy segura de que puedo con cualquier cosa, porque todo está en mis manos.
Pocas veces en mi vida he hablado (escrito, en este caso) tan siceramente, y después de esto sólo queda recoger la cosecha de lo que a partir de ahora siembre. Estoy segura de que los frutos serán mejores que nunca, porque el coste ha sido infinitamente más alto que el resto de las cosechas.
Gracias por todo.
Cierto es que da igual cuánto tiempo. Da igual tardar dos años o tres meses. Lo importante es darse cuenta y encontrarse en el momento y lugar adecuados para comenzar. Por fin escribí primero el título, sabía lo que iba a decir, aunque no supiera por dónde empezar. Se trata de reconstruirse, y para eso he de dejar de hablar en tercera persona cuando hablo de mí, debería borrar todo lo ahora escrito y trasladarlo a primera persona, pero si lo hago quizás mañana olvidé el por qué.
Vivimos en el mundo de las comunicaciones, pero es lo que menos hacemos entre nosotros. Me cuesta horrores hablar de mis inquietudes libremente, de soltar mis preocupaciones y mis problemas que seguramente si analizamos, serán nimiedades, pero son mis nimiedades; y soy yo la que convive día y noche con ellas, y es a mí a quien se comen. Las pequeñas cosas también hacen daño por dentro, y hay que sacarlas. No me caracterizo precisamente por ello, pero quedárselo todo nos hunde, de esto también me he dado cuenta. Quiero confiar en mi entorno, en mis amigos, en mi familia, pero antes hay que dar pasitos. Es esencial la comunicación, y es de lo que carecemos en este gran mundo.
Gracias a varias conversaciones he logrado pensar con claridad, se puede decir que estoy en "jornada de reflexión" y que por fin camino por el sendero adecuado, aunque siga encontrando algunos baches. Lo mejor y más gratificante es que de todo se aprende. Y todo esto ha sido la lección más importante que me han enseñado en toda mi vida. No he sido capaz de darlo todo de mí, porque no he sido yo. He estado enclaustrada en pensamientos negativos que no dejaban que mi fuerza saliera a flote, ahora ya está asomando. Estoy segura de que puedo con cualquier cosa, porque todo está en mis manos.
Pocas veces en mi vida he hablado (escrito, en este caso) tan siceramente, y después de esto sólo queda recoger la cosecha de lo que a partir de ahora siembre. Estoy segura de que los frutos serán mejores que nunca, porque el coste ha sido infinitamente más alto que el resto de las cosechas.
Gracias por todo.
Pues ya sabes, ahora a comerte el mundo.
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