18 de febrero de 2010

TÚ YA LO SABÍAS


S
on los que me delatan, los que cuentan lo que siento cada vez que con un fingido sin querer me cruzo contigo. Son los que debo apartar, para no sentirme tan descubierta cuando me miras fijamente, porque siento que por ellos eres capaz de verme el alma. Esos a los que nunca se los lleva el viento, sólo el tiempo o el desengaño, pero nunca el viento. Son incapaces de mentir, reflejan lo que soy y lo que me haces ser cuando te observo cada segundo que aprovecho para analizar tu cuerpo, todos los guiños o arrugas que conforman tu expresión, la calidad y sensualidad de tus movimientos, que me vuelven esclava de ti. Son mis ojos quienes me traicionan cuando me hablas, pues me pierdo en un iris de colores diversos, que forman curvas alrededor del lugar donde siempre quisiera verme reflejada.

Mis ojos ya te cuentan que te adoro, que te he echado de menos, que eres especial y perfecto. Ya te dicen lo mucho que te necesito, y cuándo quiero abrazarte hasta perder las fuerzas. Ellos prueban tus labios antes que yo, porque los bordea y los acaricia tantas veces al mirarlos que siempre se me adelantan. Mis ojos son tu boca, son tu cara, tus facciones, tus pestañas. Son el blanco de tus dientes, el sudor de tus poros y el color de tu pelo. Son el fino vello de tu cuerpo, que se mezcla con las marcas de tu espalda, la definición de tus músculos y el contorno de tus venas, que me exita y me alimenta. Mis ojos son tus ojos, y lo supiste siempre. Ahora quiero disfrutarte, sin fingidos sin quereres, sin apartarlos, sin tiempo ni desengaño; sólo mirarte durante horas, mientras duermes o te duchas, sabiendo que lo sabes. Quiero contar cuántos tonos de verdes azules y grises rodean mi reflejo, quiero contigo siempre, quiero mis ojos, te quiero a ti.

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