Y de pronto el amor.
Porque es tan fácil quererte
en este mundo incierto.
Porque resulta tan sencillo
acurrucarme en tu vientre,
que me aporta el calor de tu existencia.
Y recorrer los caminos del camino
y despejar la maleza que lo impide.
Como jóvenes hambrientos de futuro,
de esperanzas.
Vi tantos cielos contigo,
vi tantos mares distintos
que reflejaban tus ojos verdes,
y los azules,
y los grises,
y el reflejo como único recuerdo.
Porque no importa donde,
contigo o sin ti
siempre estás presente,
como la ola que rompe y vuelve al mar,
como el olor a azahar que invade y embriaga.
Como siempre el amor.
El que me das en la distancia,
en la cercanía,
en el enfado y la sonrisa.
Siempre el amor.
Ya habrá tiempo para la melancolía.
Ya habrá momentos para
el recuerdo y para el dolor.
Para soñarnos en sueños,
para anhelarnos en vida.
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