2 de marzo de 2013

NO TE REPRIMAS, NO SUFRAS, NO TE CALLES: ¡ACTÚA!

   Difícilmente lo conseguiremos, si inevitablemente nos lanzamos al abismo. Algunos días al despertame quiero negar al mundo: lo que me rodea no puede estar ocurriendo realmente. Todo depende del punto de vista, pero últimamente existe una visión común de desesperación y cabreo, mezclada con un desdén impulsado por el no actuar. Damos por echo que el cambio no es posible, que los gritos son vacíos y que nuestras voces cada vez más mudas. Porque nadie nos hace caso.

Ése es el problema: esperamos que nos hagan caso. Y al no conseguirlo generamos esa idea de que no tenemos poder. ¡Sí lo tenemos! Tenemos todo el poder del mundo, y aunque algunos quieran negarlo, viciarlo o arrebatarnoslo, debemos mantener presente la ceterza de que es imposible que lo hagan, porque tu fortaleza, la nuestra, la de todos, no se puede mermar ni es función de unas personas que creyéndonos tontos sólo demuestran su ignorancia.

Colectivamente los logros pueden ser infinitos, pero también individualmente, sólo con tu actitud ante estas situaciones que nos desesperan. Porque si os pasa como a mí algunas veces, que queréis negar lo que ocurre, odiáis toda esta mierda que nos está salpicando por culpa de unos irresponsables que nos quieren hacer responsables a los demás,  que sepáis que éste no es el camino. No, porque nos centramos en nuestro malestar, en nuestra desdicha y en el pésimo comportamiento de unos idiotas; en lugar de buscar la forma de salir adelante.

Sí, estamos hasta los cojones. Estamos indignados, cabreados, exaltados y profundamente dolidos mirando esta situación desde la barrera, con la sensación de que no podemos hacer nada. Basta ya de recordarlo. Lo estamos, ahora es el momento de cambiarlo.

Ahora se trata de ser funcionales, ser conscientes de cómo nos maneja todo este sistema de intereses y conseguir darle la vuelta con cada pequeña acción del día a día. Reclama hasta el último derecho que te corresponda, hasta el último céntimo y alza la voz ante cualquier mínima acción que te parezca mal, injusta, inadecuada o incompetente. No lo dejes pasar, no pienses que vas a perder el tiempo, que se enteren de que no somos mudos, y de que somos capaces de chillar y de remover hasta el último grano de arena para salirnos con la nuestra. El poder sólo es actitud. Los demás reflejarán un comportamiento hacia ti en función del tuyo hacia ellos. Mejor o peor en función de tu fuerza. Y tu fuerza no es de su propiedad. 

¿Algo te enfada? Manifiéstalo. Revienta la bandeja de entrada de Cospedal si hace falta. Cuelga carteles mostrando tu desacuerdo, hazte un blog, grita por la ventana y vete a todas las manifestaciones con las que te identifiques. Actúa individual y colectivamente dentro de tus posibilidades. Sé consciente de las injusticias, pero no dejes que las injusticias tomen parte en tu consciencia.

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