7 de mayo de 2012

DE NUEVO A VIVIR


Piensa qué necesitas para ser feliz. Te encuentras feliz cuando apruebas un examen, pero cuando suspendes te vuelves triste y rabiosa. ¡Es injusto! ¡¿Por qué me tiene que pasar a mí?!. Efímero. Te compras una camiseta, ¡qué bonita es! te gastas algo de dinero y vuelves contenta a casa porque tienes algo nuevo, la utilizas y cuando la vuelves a ver ya no tiene el mismo encanto: no te aporta ningún tipo de felicidad. Superficial.

Hay que desprenderse. Debemos ser capaces de desechar todo aquello que en realidad no nos hace falta, volvernos conscientes de que no somos adictos y que sólo el alimento (sin demasiadas florituras) es necesario. Cada día noto como siempre queremos más: Quiero más ropa, quiero más aprobados, quiero sacar mejores notas, quiero que mis padres me traten mejor, ahora quiero que mis padres me compren un coche. No se trata de conformarse, sino de darse cuenta de que todo aquello que creíamos que nos brindaría placer no elimina nuestra infelicidad. 

Ni siquiera los objetos animados funcionan. Creemos que queremos a nuestras parejas, a nuestras familias, a nuestros amigos... pero en realidad siempre estamos intentando cambiar lo que nos gustaría que fuera de esta o aquella manera en ellos; así es imposible conseguir ser felices con cualquier persona.  Siempre encontramos todo tipo de problemas: me tratan de tal o cual manera, este regalo que me han hecho no me parece suficiente, se cree más inteligente que yo, en realidad yo soy mejor persona... Andamos por el círculo de nuestra mente de forma continua y sin percatarnos de nuestra condición; sin darnos cuenta de que el problema no está en ellos, sino en la reacción que adoptamos nosotros. Y sí, es posible cambiarlo, es posible desidentificarte de tus pensamientos. Acepta y disfruta, no juzgues.

Entonces, ¿qué me va a dar felicidad? ¿Cómo voy a ser feliz sin objetos? Sé consciente. ¡Despierta! No se trata de conseguir cada vez nuevos objetivos, porque ninguno de ellos te va a aportar ese nirvana que esperas. Sin objetivos, sin juicios, sin ego: vive.

3 comentarios:

  1. Una persona superficial, que es lo que estás describiendo, puede sentir que vive la vida igual o incluso más que alguien que no lo es.
    Otra cosa es que en algún punto de su vida se dé cuenta de que ya no disfruta con eso y quiere cambiarlo porque ya no le hace sentir bien. Pero es algo demasiado subjetivo como para creer que funciona para todos.
    Live and let Die.

    ResponderEliminar
  2. En ningun momento describo a alguien superficial. A lo que hago referencia es que la felicidad que te brinda un objeto es momentanea, efimera, superficial. Cada persona puede vivir su vida como quiera y sienta. Pero lo que he escrito no trata sobre eso, esa cuestion no tiene discusion. Lo que planteo va mas alla: darse cuenta de que, independientemente de tu comportamiento, aunque yo vaya ahora a comprarme 20 vestidos, eso no me va a brindar satisfaccion, solo en un periodo muy corto de tiempo. Se trata de dar paso a la funcionalidad, jugar tu papel en el mundo sin dejar de tomar consciencia, vivir sin identificacion.

    No es subjetividad y tampoco objetividad, no es para mi funciona y para ti no. La felicidad mediante el objeto simplemente no existe, porque entonces no nos sentiriamos desdichados, ni sufririamos, ni tendriamos sentimientos que consideramos negativos.

    ResponderEliminar
  3. Touché.
    Te iba a rebatir el último párrafo, pero simplemente no me apetece. A veces es todo mucho más simple.

    ResponderEliminar