No han venido a doblegarme,
pero eso han hecho tus caricias.
Han podido con mi orgullo,
con mi pausa y con mi prisa.
Son culpables de mi llanto,
son la miel de mi colmena,
soy la ninfa que te espera
al otro lado de la niebla.
Han conseguido calmarme
tus palabras hechiceras,
han logrado engatusarme
con olor de primavera.
Convirtieron en deseo
el contorno de tus labios,
deseé esos rojos suaves
por mi cuerpo navegando.
Han puesto vela a mi barco
tus razones y tus peros,
he derramado mi sangre
por mi encantador de sueños.
Eché el ancla en alta mar
descansando en tu regazo.
Mi pasión abandonada
al calor de tus abrazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario