24 de febrero de 2018

LOS PECADOS

Me fui al monte a pedir.
Perdón por todos mis pecados 
colmados de imprudencia
y excesos de corazón.

Caminando lancé una piedra.
Contra un bicho que pasaba por allí.
Que me miraba con sus ojos 
descosidos, 
con sus ojos penetrantes
que sabían a miel rancia.

Y fallé. No acierto nunca en las dianas.
No me centro en el orden y objetivo.
Titubeo si me caigo, si levanto.
Y corrí. 
Todo lo rápido que podía
pensar.
El bicho daba miedo,
No maldito, no bastardo, sin camino.
Hasta despertar.
Y seguían mis pecados colmados de imprudencia,

sin perdonar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario