Pequeña de ojos grandes y alegres,
niñita de corazón inquieto
que se hace querer cada instante.
Manitas suaves, sonrisa traviesa.
Mente que inventa e imagina,
que aprende fugaz, infinita.
Mandona e inocente,
con tu viva voz nos recuerdas
sentir el presente.
Eres una carita dulce,
que nos regala felicidad
con tu simple existencia.
Que atraviesas el alma
con tu mirada escondida
entre tus pestañas inmensas.
Eres energía que reparte
vida con cada abrazo;
con tu sonrisa y con tu llanto.
Qué fácil es quererte,
mi niña de corazón gigante,
chiquita divertida, de caminar amable...
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